BIG CITY :: OAXACA, REALMENTE

Text and photos by Caitlin Donohue. Spanish translation editing by Edith Leija. Top image: ceramic pots by Eduardo Sarabia, Museo de Arte Contemporáneo Oaxaca.

Being a tourist voyeur is weird. I’d never call the act of bearing witness in a new place frivolous, but the tourism boards (and society in general) structure things so that travelers rarely attend to the things that matter. Consequently, I feel like a total narc when I’m “touring.” That was the case even last week when I was in Oaxaca, a gorgeous city known as one of Mexico’s great arts communities — and center of amazing food culture. // Ser una turista voyeur es raro. Nunca llamaría el acto de dar tesminonio sobre un nuevo lugar como algo frívolo, pero los centros de turismo (y sociedad por lo general) estructuran las csas de tal manera, para que los vajeros rara vez adviertan las cosas realmente importantes. Entonces, me siento como un soplón (o agente antidrogas) cuando estoy “turisteando”. Ese fue el caso de la semana pasada cuando estaba en Oaxaca, una ciudad linda, conocida como una de las communidades de arte más importante de México — y como un centro de cultura de comida increíble.

Oaxaca is more beautiful than you can imagine, plazas and patios. White sunlight falling on brightly colored signage. Lots of places to sit. It is sumptuous, really. // Oaxaca es más bonita de lo que te puedas imaginar, plazas y patios. La luz de sol blanca cayendo sobre coloridos señalamientos. Muchos lugares para sentarse. Es suntuoso, de verdad.

And no one has ever eaten as well as they eat there. // Y nadie ha comido nunca tan bien como comen allá.

The same goes for drinking. It’s all about the Oaxacan mezcal, which you will make sure is clear if you’re concerned about quality and taste. Choose the golden añejo if you want a hangover. I chose the colored, flavored, creamy kinds to take a pretty picture. // Lo mismo ocurre con las bebidas. Lo más destacado es el mezcal oaxaqueño, si estas preocupado por la calidad y sabor, debes asegurarte que sea de un color claro. Elige uno añejo dorado si quieres sentir la  resaca al día siguiente. Yo elegí de diferentes sabores, colores y unos cremosos para tomar una bonita foto.

For most of the trip, I floated around taking it all in, in that awkward and obvious way a tourist does. But every once in awhile, the city wasn’t down for me to be a passive observer. One day a guy grabbed my arm on the sidewalk. I told him not to touch me. “Puta barata!,” he yelled at me in front of everyone. I thought, he should find a better way to advertise himself. There is nothing like sampling the local street harassment to get to know a place. // Durante la mayor parte del viaje, flotaba de aquí para allá, en la manera tan rara y obvia que todo turista hace. Pero a veces, la cuidad no me dejaba ser una observadora pasiva. Un día, mientras caminaba por la acera, un tipo me agarró por el brazo. Le dije que no me tocara. “¡Puta barata!”, me gritó frente a todo el mundo. Pensé que debería encontrar una mejor manera de llamar la atención. No hay nada como el conocimiento de las formas del acoso callejero local, para llegar a conocer un lugar.

One day I went to the city’s small but impeccably-curated Museo de Arte Contemporáneo. Los Angeles artist Eduardo Sarabia happened to be giving the museum’s staff a tour of his exhibition. His art was about truth and myth and life in Mexico and LA graffiti. A sample from a Warren G song looped endlessly in one room. // Un dia fuí al pequeño pero impecablemente curado Museo de Arte Contemporáneo. El artista de Los Angeles Eduardo Sarabia estaba dando un tour de la exhibición para los mismos empleados del museo. Parte de una canción de Warren G sonaba en un blucle sin fin dentro de un cuarto.

I loved his show. If you looked closely, you saw that all his traditionally made ceramic pots had contraband of various sorts painted on them. In the middle of all the site-seeing, it was nice to find art that looked pretty, but made me feel complicated. It seemed appropriate. // Amé su exhibición. Si mirabas de cerca, veías que todas sus vasijas de ceramicas tenían de contrabando diversos tipos de pintura sobre ellas. En medio de todo, era agradable encontrar arte bonito, pero que me hacía sentir complicada. Parecía apropiado.

When I left, I saw a wall of wheat-pasted posters with the faces of the 43 student activists who had recently been disappeared by some unseemly union of police and drug cartel forces in Ayotzinapa, a rural area in the state of Guerrero. The government visits atrocities like this upon its people regularly, but something about these missing kids from Ayotzinapa has struck a special nerve currently being felt from here to Mexico City. Posters like these, but also widespread university strikes and demonstrations indicate that people here will not let these kids go quietly into the night. // Cuando iba de salida, ví una pared de carteles pagados con engrudo de las caras de los 43 estudiantes activistas, quienes fueron desaparecidos por una mezcla incierta de policías y narcotraficantes en Ayotzinapa, un área rural del estado de Guerrero. El gobierno hace atrocidades así regularmente, pero algo sobre esos chicos perdidos ha afectado la gente de una manera única, desde acá hasta el Distrito Federal. Carteles como esos, pero también huelgas en las universidades y manifestaciones indican que la gente no va a permitir que los estudiantes sean olvidados.

Later I walked to the Zócalo, Oaxaca’s leafy center plaza. // Más tarde, caminé al Zocalo, la frondosa plaza central de Oaxaca.

Between the shoeshine booths and vendors of things you find at most Mexican markets were tents, protest signs and mock graves. // Entre los lustrabotas y vendedores de chucherías, normalmente encontrados en casi todos los mercados mexicanos, había tiendas de campaña, señales de protesta y tumbas falsas.

Top photo: “We demand justice for the massacre in Ayotzinapa, Guerrero!” Bottom: “Punish those reponsible for the massacre in Ayotzinapa”

The graves, in particular, constituted a rift in our vacation reality. I stopped to sit with a woman who was staffing an info booth in the middle of the square to find out what was happening. Her name was Yosefina Sosa Fernandez. // Las tumbas, en particular, constituyeron una ruptura en nuestra realidad vacacional. Me detuve para sentarme con una mujer que estaba en un kiosco de información en la plaza, para averiguar que estaba pasando. Su nombre era Yosefina Sosa Fernández.

Sra. Sosa Fernandez is an activist who works with marginalized populations in Oaxaca. She explained that the tents are those of Oaxacan teachers, whose union is one of the more radical organizations in this Mexican state. You may have heard of their 2006 strike and the ensuing police brutality that resulted in deaths. That also happened there in downtown Oaxaca. Behind Sra. Sosa Fernandez hung a major reason as to why she was in the Zócalo that day. It was a photo of her activist son Leonel Manzano Sosa and his three compatriots, who are all currently in jail for political dissent. Though the various demonstrators came from different corners of the state, their conviction is the same: that their goverment is no longer serving its people. The underfunded school system, persecution of political dissidents: “the same government is doing all that,” said Sra. Sosa Fernandez. The recent kidnappings in Ayotzinapa have done nothing but strengthen this sentiment. Throughout the Zócalo, vendors selling embroidered blouses and everyday household items displayed signs in support of the disappeared students and their families. // La sra. Sosa Fernandez es una activista que trabaja con poblaciones marginalizadas en Oaxaca. Ella explicó que las tiendas de campaña son de los maestros oaxaqueños, cuyo sindicato es uno de las organizaciones más radicales del estado mexicano. Usted pudo haber oído hablar de la huelga en 2006 y la brutalidad ejercida por la policía que terminó en muertes. Eso también pasó en el centro de Oaxaca. Detrás de Sra. Sosa Fernandez estaba colgada una de los razones por que ella estaba en la plaza esa día. Era la foto de su hijo, el activista Leonel Manzano Sosa y sus tres compañeros, quienes se encuentran en la cárcel por disidencia política. Aunque los manifestantes vienen de diferentes esquinas del estado, su convencimiento es lo mismo: que el gobierno ya no está sirviendo a su gente. El sistema escolar con financiación insuficiente, la persecución de diseidentes políticos: “el mismo gobierno está haciendo todo eso,” dijo la Sra. Sosa Fernández. Los secuestros recientes en Ayotzinapa no han hecho más que reforzar este sentimiento. A lo largo del Zócalo, vendedores de blusas bordadas y artículos para el hogar de todos los días, muestran signos de apoyo a los estudiantes desaparecidos y sus familias.

Signs all read some iteration of: “Ayotzinapa/your struggle is my struggle/your pain my pain/they took them alive/we want them back alive”

Here in the touristic center of Oaxaca, it is impossible to parse the shopping from society’s tremors. The question, I suppose, is why would you want to. // Aquí en el centro turístico de Oaxaca, es imposible distinguir entre las compras y los temores de sociedad. La pregunta, supongo yo, es por qué querrías hacerlo.

To read more of Big City, go here.

About 4U Mag (264 Articles)
A lifestyle magazine by Kelly Lovemonster and Caitlin Donohue. Not a total vanity project.