FEMINIST GANG REPORT :: STOP TELLING WOMEN TO SMILE IN MÉXICO

Texto y fotos por Caitlin Donohue // Text and photos by Caitlin Donohue

To prepare for our night of feminist graffiti, I talked with my friends about what street harassment looks like in our home countries. In the United States, I shared, it’s really loud — people will yell at you from across the street, hurl gross comments at you when you’re on your bicycle. In Mexico it’s more furtive, words whispered creepily as you pass or perhaps worse, the “was that what I thought it was?” gropes that the women’s only cars on the subway were created to combat. In Colombia, Laura said, it’s even weirder — where in other countries dudes shout compliments, Colombian creeps shout insults. God forbid you are a woman lacking ass in Colombia, or rather “UNA CULIPLANCHA.” // Para prepararme para nuestra noche de graffiti feminista, hablé con amigos acerca de como se vive el acoso callejero en nuestros países natales. En los Estados Unidos, compartí, es muy estridente, la gente te grita desde el otro lado de la calle, lanzan comentarios asquerosos cuando vas en tu bicicleta. En Mexico, puede ser más sigiloso, repugnantes palabras susurradas al oído o aun peor,  los toqueteos que te hacen cuestionarte si eso realmente acaba de suceder, pero debido a los cuales, el Metro creó los vagones solo para mujeres. En Colombia, me cuenta Laura, es incluso más raro— mientras que en otros países te gritan piropos, allá son insultos. En Colombia, Dios no permita que seas una mujer sin un gran culo, o “CULIPLANCHA”.

Street harassment is different everywhere. The only thing that stays the same is its intention: to make woman and femmes feel unsafe in public spaces. That is why New York artist Tatyana Fazlalizadeh interviews local women for each incarnation of her Stop Telling Women to Smile project. She takes a photo of them, asks them what they’d like to say to the creeps in the street, makes a poster with their portrait and message, wheatpastes in a public place. It’s a pretty straightforward process. // El acoso en las calles es diferente en todos lados. La única cosa que se mantiene igual es la intención: hacer sentir a mujeres y personas femeninas inseguras en espacios públicos. Es por eso, que la artista neoyorquina Tatyana Fazlalizadeh, entrevista a mujeres locales para cada una de las personificaciones de su proyecto Stop Telling Woman To Smile. Ella las fotografía y les pregunta que es lo que querrían decirle a la gente que las ataca en las calles, hace un poster con su retrato junto con el mensaje y los pega por las calles. Es un proceso muy sencillo.

Last week, we took care of the last step for the second deployment of Fazlalizadeh’s work in Mexico City. On the same night, other people mirrored our work in Berlin, Bordeaux, Toronto, Chicago and Trinidad. In the dark of the night, our feminist gang (coordinated by public space non-profit Habitajes) went up and down Avenida de las Insurgentes with water bottles of adhesive, brushes and posters. The posters didn’t have our faces on them, but it didn’t matter because the message was ours too: public streets are for everyone. // La semana pasada, completamos el último paso del despliegue del trabajo de Fazlalizadeh en la ciudad de Mexico. La misma noche, otros hicieron lo mismo en Berlin, Bordeaux, Toronto, Chicago y Trinidad.En la oscuridad de la noche, nuestra pandilla feminista (coordinado por la organización sin animo de lucro Habitajes) fue por todo Avenida de los Insurgentes con botellas de adhesivo, cepillos y carteles. Los carteles no tenían nuestras caras, pero eso no importo por que el mensaje también era nuestro: las calles son para todos.

No one got arrested, which was cool. // No arrestaron a nadie, así que estuvo bien.

The next day I woke up early to document reactions to the posters. I posted up on the street corner and watched men and women do double takes. One super cute guy stopped to take photos of a poster. When I broke out of my silent creep mode to ask him why he was taking such interest, he told me: “women are the givers of life. We need to respect them more in this country.” // Al dia siguiente desperte temprano para documentar las reacciones que los carteles recibían. Los pegue en la esquina y observe a hombres y mujeres verlos dos veces para creerlo. Un güey super lindo se detuvo a tomarle fotos a uno de los carteles. Cuando decidí romper el silencio para preguntarle por que tenia tanto interés me dijo: “las mujeres son las dadoras de vida. Necesitamos respetarlas mas en este país.”

But not everyone was as chill. Somebody had already ripped down or tagged a block’s worth of posters by the time I came to shoot them at 8:30am. We watched a police officer tear down one poster we had pasted to an abandoned strip club. // Pero no todo mundo estaba feliz. A las 8 de la mañana alguien ya había arrancado o tapado casi toda una cuadra de carteles  Vimos a un oficial de policía quitar uno de los carteles que habíamos pegado afuera de un strip club abandonado.

But most were still up, coexisting peacefully with the Mexico City streetscape. Even though you couldn’t read the text on the poster anymore, my favorite integration had to be the poster that had become part of a tamalero’s mobile set up. The eyes of one of Fazlalizadeh’s women peeked out over his bags of styrofoam plates and utensils, patiently watching and waiting for the streets to change. // Pero casi todos seguían en su lugar, coexistiendo pacíficamente con las imágenes de la ciudad. A pesar de que ya no podías leer el texto de los carteles, mi integración favorita fue la uno de los carteles en la bicicleta de un tamalero. Los ojos de una de las mujeres de Fazlalizdeh se asomaba sobre las bolsas de platos y vasos de unicel, esperado y observando pacientemente a que las calles cambien.

Muchísimas gracias a Norah Le, Laura Puentes y Don Charles por ser la mejor pandilla feminista del mundo

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